Inteligencia ciudadana en la metrópolis de los datos. Sobre la Smart city expo

 

Mientras por estos días en Barcelona se desarrolla la Smart City Expo, cabe hacernos algunas preguntas respecto a cómo se prefiguran esas ciudades inteligentes y de qué modo, en su seno, serán afectadas las instituciones culturales y el ejercicio ciudadano. Nuevas oportunidades y desafíos.

De repente una de las obras clásicas de las artes mediales se convierte en una metáfora oportuna. En La ciudad legible(Legible city, 1989), de Jeffrey Shaw, el visitante puede montar una bicicleta estática y navegar las calles de una ciudad de palabras, una simulación 3D que se construye de sentidos. Una ciudad de datos. Veintitrés años después, la esencia de la tan mentada “Smart city” tiene bastante que ver con el escenario de Shaw.

Para empezar, en las metrópolis contemporáneas asistimos a un cambio que por obvio no deja de ser fundamental. La información ya no habrá que ir a buscarla a uno de sus templos pasados ni tampoco absorberla a través de los medios de comunicación. Los datos fluyen por entramados cerrados y abiertos, así en el cielo como en la tierra. Los datos provenientes de redes de sensores, conexiones M2M (Machine to machine), contribuidos por los usuarios a través de redes sociales y crowdsourcing bajarán desde la nube para aumentar el espacio físico urbano. Si bien el gran desafío continúa siendo cómo convertir todos esos datos en información con sentido y útil, lo cierto es que los datos y los dispositivos que los sensan y hacen circular, ya existen y están conectados.

Cada vez más empresas de diseño de experiencias de usuario se vuelcan al desarrollo de interfaces físicas o mobile apps que integran los datos con la vida urbana. Urbanscale, de Adam Greenfield es un buen ejemplo de ello con su servicioUrbanFlow para aumentar las pantallas de la ciudad (en las estaciones de transporte, las calles, etc.) con información “diseñada y situada” para que los ciudadanos encuentren lo que buscan, planifiquen recorridos, y hasta participen de la vida cívica.

Sin ir más lejos, en Barcelona, la empresa WorldSensing ha instalado sensores que recogen información sobre el tráfico para, a través de una mobile app, ayudar a los conductores a encontrar un sitio donde aparcar. En una dirección similar, el proyecto europeo iCity, liderado por la Ciudad Condal, busca abrir las infraestructuras urbanas para que agentes interesados puedan aumentarlas con datos abiertos y ofrecer servicios de interés público que mejoren la vida en la ciudad. Un parquímetro que brinda información sobre la calidad del aire en su ubicación, una app que avisa si la piscina pública o el parque ya están abarrotados de gente, una máquina expendedora de tickets de transporte que además de venderte la T10 te sugiere participar en una consulta popular.

Continuar leyendo en el blod del CCCB Lab.

2 comentarios en “Inteligencia ciudadana en la metrópolis de los datos. Sobre la Smart city expo

  1. […] (lo que llamamos “nudge technologies”) y los procesos de participación ciudadana. En este post que acabo de publicar podéis ver cuál es mi posición respecto a la situación de las smart […]

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