Lago adentro. Sobre la obra “San Roque” del artista Jorge Castro

Hace un tiempo le hice una entrevista al artista cordobés Jorge Castro a propósito de su obra Proyecto San R. (~San R]), que ganó el Premio Limbo y se expuso en el Espacio Fundación Telefónica. Se trata de una instalación inmersiva, en soporte multimedial, que recompone la memoria sonora del lago más importante de Córdoba. La nota Iba a salir en Ñ pero finalmente por cuestiones de agenda quedó afuera. La comparto acá levemente modificada para resolver la cuestión temporal.

http://exposicionesartis.blogspot.com/2008/09/jorge-castro.html
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Lago adentro

Por Mara Balestrini

“Si yo ahora te insulto, te digo cosas feas ¿cómo te vas a sentir mientras salís de este lugar?”, dice Jorge Castro y se reclina sobre el sillón que ocupa el centro de un estudio lleno de consolas, parlantes y una serie de dispositivos multifacéticos. “Bueno, imaginate que todos los días tomás el agua del lago San Roque, adonde tiraron cadáveres durante la Dictadura Militar”, agrega como para empezar a explicar de qué se trata la obra que lo llevó a ganar un premio LIMBO a Proyectos Multidisciplinarios Experimentales.

En este caso, el trabajo del artista cordobés es una obra conceptual de carácter inmersivo en soporte multimedia, donde sonido e imagen sumergen al espectador al fondo del lago San Roque. Se trata de una plataforma conformada por cuatro pantallas enfrentadas que reproducen un random de imágenes captadas por él mismo – “Casi todas del lago y algunas de ciertos signos”, detalla Castro – digitalmente alteradas por la memoria sonora del agua, que se mezcla y reproduce a través de cuatro parlantes.

“Muchas veces se dijo que mis trabajos son pura técnica, sin mucho contenido. Ahora me concentro en lo que quiero decir, más allá de las herramientas que utilice para hacerlo”, explica Castro antes de sentenciar: “Evito la pirotecnia visual y me centro en el mensaje. La idea es rescatar los sonidos del lago en un acto de limpieza sonora y crear una obra multimedial que muestre eso que no vemos a simple vista”, indica.

Así, el artista se adentra en una charla que tendrá como eje lo que él denomina las “cuestiones sutiles”, un concepto que parece concentrar casi todos los sentidos de su trabajo: “Son cosas que están ahí y aunque no las veamos, nos modifican”. Acto seguido, va a invocar al investigador japonés Masaru Emoto, quien estudió los cambios producidos en el comportamiento de las moléculas de agua sometidas a distintos estímulos como la pronunciación de palabras de amor, de ira, la música o el ruido. En su libro El mensaje del agua, Emoto publicó fotografías que indican que ese elemento reacciona de forma muy diferente en cada situación.

Expedición San Roque

Hace algunos meses, a bordo de un bote, Castro se adentró en el lago San Roque – a 30 kilómetros de Córdoba Capital, desde donde la ciudad entera se nutre de agua potable – para sumergir unos micrófonos de alta sensibilidad (más precisamente hydrófonos) capaces de registrar los sonidos propios de ese entorno, a unos 35 metros de profundidad. “Al escuchar las grabaciones me di cuenta de que las distintas partes del lago tienen distintos tipos y niveles de contaminación sonora y me pareció interesante trabajar sobre ese aspecto”, sostiene el artista, quien además grabó imágenes del agua y alrededores que, en interacción con los sonidos del lago, cambian aleatoriamente componiendo la instancia visual de la puesta.

Castro activa su consola y reproduce el audio recolectado. Los sonidos que se oyen componen un todo ininteligible, una masa sonora indescriptible, amorfa, y sin lugar a dudas intimidatoria. Dentro de la instalación ~San R] el espectador probablemente se sienta impotente, confundido. Se oyen zumbidos, ruidos y el cuerpo es intervenido por vibraciones que conmueven la rigidez de los huesos, la dinámica natural de los órganos. “Si vas a la muestra y tenés una quebradura, probablemente sientas dolor”, proyecta Castro.

El autor se muestra preocupado por cuestiones ecológicas, físicas y sociales. Quiere pensar el problema de la contaminación, quiere sacar del fondo del lago y poner en evidencia todo aquello que, si bien oculto a los ojos, nos altera – “Somos como filtros” – dirá -, “absorbemos cosas de forma inconsciente”.

“¿Qué pasa si con el sonido yo logro rescatar algo de la memoria de lo que pasó allí durante la década del setenta, por ejemplo?”, se pregunta Castro mientras baja el volumen. “Es probable que, a través de lo sonoro, podamos rescatar un montón de cuestiones sutiles que no se ven, que incluso fueron borradas por el tiempo, silenciadas por la historia”, dice.

La obra obliga al espectador a preguntarse algo cuya respuesta es, por lo menos, perturbadora. ¿Acaso todas esas vibraciones, esa contaminación generalizada no modifican la composición del agua? ¿Qué sucede entonces en nuestro cuerpo al ingerir ese líquido? Los peces, los autos que atraviesan el paredón, la vida acuática, y toda la memoria que descansa hacia el fondo del lago generan un paisaje sonoro que, ya en la superficie, reconstruye lo orgánico y lo inorgánico que habita el agua. “Yo no quería ganarme un premio por hablar de desparecidos. Es importante, pero también hay hechos ecológicos que me parecen muy fuertes”, argumenta Castro. Y explica: “Por ejemplo, que estemos tomando el agua de ese lago, sin dragar, con toda la contaminación que tiene. Para mí es una metáfora de que como sociedad no queremos cambiar. Nos seguimos tomando nuestros propios problemas”.

+ Jorge Castro. Nació en Córdoba en 1967. Estudió Bellas Artes en la Escuela Provincial José Figueroa Alcorta y tiene un master en Arte Digital y Programación del Maryland Institute College of Art (EEUU). Como artista electrónico ha participado en algunos de los más importantes circuitos mundiales. Desde 1994 trabaja en video y arte digital siendo uno de los precursores del video en tiempo real en Latinoamérica. Algunos de sus premios: en 1997 obtuvo el Subsidio a la Videocreación, de la Fundación Antorchas y en 1999 el Premio de Arte Digital de Maryland State (EEUU). En 2001, ganó el Video Award Contemoparary Museum Baltimore (EEUU) y en 2006, el premio LIMBO a las Nuevas Tecnologías, de la Fundación Telefónica. Actualmente trabaja en la creación del sello Sudaméricaelectrónica junto a 14 artistas sudamericanos. Sus trabajos se pueden encontrar en: http://www.manipulatto.com

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